Deja que mimen tu boca los labios del amanecerque el susurro del dolor se irá y que arda en olvido, el ayer. Que el placer duerma en tu pecho y con besos anude tu ser. Que la amargura hoy heche a volar. Te espera otra flor, sígueme. Despídete ya, se acaba el tiempo, ven hacia la luz. No tengas miedo, él no volverá. La eterna angustia será su condena.